Sueños premonitorios
Leí una publicación la semana pasada que decía que estaba demostrado que los sueños no significaban nada. Acto seguido, explicaba que es nuestra mente la que crea estas imágenes, estas historias, a partir de pedazos de nuestros recuerdos, nuestras experiencias y nuestros sentimientos. Me pregunto entonces que querría decir aquella persona con que no significan nada.
Durante las épocas de exámenes he llegado a soñar con las asambleas de los príncipes alemanes del Sacro Imperio Romano Germánico, con las muñecas de Hannah Höch o con Antínoo, el amante del emperador Adriano. Mi subconsciente, consumido por el estudio, lo único que podía contarme era aquello que estaba a su alcance. Creo que escribo de la misma forma. Aunque es evidente que siempre hay un grado de ficción, al menos en mis historias, estoy bastante convencida de que mis palabras se enredan con mis experiencias con bastante frecuencia. Quizás por eso me siento como una impostora escribiendo sobre el amor.
Recuerdo que cuando le di a mi madre el primer borrador del proyecto que acabo de presentar a un par de editoriales y ella me devolvió anotado con un corazón un fragmento dedicado al monólogo interno de un personaje sobre su pareja, sentí que tenía que suprimir ese párrafo y toda la subtrama romántica (no lo hice). A veces tengo esa sensación de falta de credibilidad. ¿Cómo puedo contar historias si no tengo historias que contar? Me pregunto si, de forma primitiva y química, a mi cerebro le pasará un poco lo mismo. Sin embargo, nunca he dejado de soñar. Sé que para algunas personas es poco frecuente despertarse con recuerdos de las historias que les ha contado su cabeza por la noche. Para mí, lo extraño es que no suceda.
A lo largo de las últimas semanas he tenido un sueño bastante recurrente. Un sueño que nada tiene que ver con el amor o el trabajo. Ni siquiera con príncipes alemanes o emperadores romanos. Es un sueño que está bastante cerca de mi realidad actual. No se ha cumplido aún, pero sé que lo hará. Estoy bastante convencida de que esa es la finalidad, el significado de los sueños, dar claridad acerca del rumbo que estamos tomando. Por supuesto, siempre existirá el eventual sueño de la boda de una amiga o en el que un velocirraptor me persigue a mí y a toda mi familia (ese también es bastante frecuente y soy perfectamente consciente de qué película tiene la culpa). Pero noche sí y noche también sueño con mi vida. Con el camino que estoy definiendo. Con las preocupaciones diarias y objetivos cumplidos. El hecho es que esos sueños van a seguir conmigo noche tras noche. Y premonitorios o no, con significado o sin él, voy a confiar en ellos. De momento, no me ha salido mal.
-lis
¡He empezado a colaborar con la revista The Madrid Review como editora de la sección de arte! Este mes, el día 28, sale el número de agosto en el que podréis leer la entrevista que le hice a Álvaro P-FF, el artista de la portada. En línea con la temática central del número, que es Palestina, hablamos de la importancia que tienen los artistas como generadores de discursos en contextos sociales y como agentes de presión internacional. Os contaré con más detalle el día 28, pero ya adelanto que va a ser un número que podréis comprar en físico en una librería de Madrid. Os dejo por aquí el enlace en el que podéis suscribiros de forma gratuita a la revista.
¡Por cierto! Como editora, puedo escribir también para el blog de la revista y concertar alguna entrevista o artículo para la sección de arte del siguiente número, que saldrá en noviembre. Si eres artista y trabajas en Madrid o tienes algún vínculo con Madrid y te gustaría hablar de tu trabajo conmigo, escríbeme por aquí o a través de mis redes sociales que puedes encontrar en el enlace de mi biografía.
Como siempre, ¡gracias por leerme!

